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martes, 16 de febrero de 2010

Recordando a mí tierra


Recordando a mi tierra



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En aquellos montes de viejas encinas
que pueblan la tierra donde yo nací,
entre verdes valles, suaves colinas
y alegres arroyos amados por mi,
viven encerrados recuerdos hermosos,
grandes aventuras, sueños caprichosos.
Aromas de flores con sueños de amor.
Recuerdos soñados con tanta dulzura
que llenan el alma de un dulce sabor,
porque las vivimos con tanta ternura,
que dejaron posos en el corazón
de bella armonía, de luz, de ilusión.
Esos juncos verdes cubriendo la orilla
del pequeño arroyo de agua cristalina,
eran el descanso de nuestra cuadrilla.
A la sombra grande de la vieja encina
bajo el sol ardiente nos daban frescor
y el rumor del agua un dulce sopor.
Y a la sombra grande de la vieja encina,
llegaba el descanso aún sin darnos cuenta.
El rumor del agua limpia, cristalina,
sonando incansable, y el sol que calienta...
Se paraba el juego y la misma vida
se quedaba mansa, como detenida.
Que tardes aquellas... y que lindas siestas;
que dulces, que frescas, que sabor tenían.
Eran el preludio que antes de las fiestas
los días de Agosto ya nos ofrecían.
Y poquito a poco se estaba notando
que acortaba el día e iba refrescando.
Y allá en el Ejido junto al viejo charco
y entre las hacinas... siempre trajinando,
se ven labradores. Como un viejo barco,
subidos al trillo girando y girando
detrás de las yuntas, cantando sin gana
para echar del cuerpo la "perra" galbana.
Ya no queda mucho. Las eras se acaban.
la mies recogida que el "sobrado" llena
es el pan sabroso que esperando estaban.
Con ello se acaba la larga cadena
de duras labores, de sudor honrado,
que con ese grano... ¿queda compensado?
Y los chavalillos jugando en la era
subiéndose al trillo con algarabía,
bajo la mirada a veces severa
del hombre que trilla; había alegría
brillando en sus ojos. Cuando era pequeño...
¡el también lo hacia! se dice risueño.
Serán el mañana; la sana esperanza
de que las paneras del viejo "sobrado"
seguirán repletas con tanta pujanza
y el mismo cariño con que se han llenado
un año tras otro hace muchos años;
trabajando duro, con muchos redaños.
Eso le enseñaron sus padres a el;
y eso le dejaron cuando se murieron:
Trabajar con ganas dejando la piel,
criar a los hijos como ellos lo hicieron.
Ser justo y honrado... un hombre de bien.
Y amigo de todos... ¡de rezar también!
Por eso sonríe cuando mira a un niño.
Porque es el reflejo de sus ilusiones;
por eso los trata con tanto cariño
y los sube al trillo. Bonitas lecciones
para los chavales, que un día ser n
el nuevo relevo que almacene el pan.
Ya llegan las fiestas. Se nota el ambiente.
El pueblo está lleno hasta rebosar.
Es tanto el cariño de esta buena gente,
que vienen gozosos aquí a disfrutar
un año tras otro. Las penas al aire.
Al Santo bendito... ¿quien le hace un desaire?
Vienen vendedores con mil chucherías.
Caramelos, dulces, piñones, turrón;
y venden juguetes y mil monerías
que compran los niños con gran ilusión.
Una vez al año, pueden derrochar
lo que en todo el año supieron guardar.
Dura era la vida de los campesinos.
Trabajar sin tasa sin saber siquiera
si querrá la tierra o acaso el destino
que llueva o que nieve, mientras el espera
que pasen los meses viendo como grana
la siembra que luego será pan mañana.
Y por eso rezan todas estas gentes.
Son gentes humildes que van poco a misa
y a pesar de todo, son los mas creyentes,
porque van cumpliendo de forma precisa
todos los preceptos que manda el Señor
sin ninguna duda que mengüe su amor.
Y en aquella sierra que el pueblo, celosa,
protege con mimo como madre buena,
está en lo mas alto mirando amorosa
una cruz de piedra. Cosa mas serena
no se encontrará; igual que un gigante
nuestra cruz del siglo está vigilante.


Todas estas cosas, están escondidas
entre las encinas. En aquellas tierras
de lomas suaves, de vegas queridas,
que vieron un día de niños las guerras
y las dulces siestas bajo las encinas
y correr las aguas limpias, cristalinas...


Así era mi tierra y así eran sus gentes;
atentas, amables, siempre cariñosas
y siempre ayudando... siempre diligentes;
pero el tiempo a veces... ¿no cambia las cosas?
Pensando todo esto, hoy he recordado
una redondilla de Antonio Machado:
( ¿Siglo nuevo? ¿Todavía
llamea la misma fragua?
¿corre todavía el agua
por los cauces que tenía? )

Quisiera decir que si.
Que todo sigue lo mismo.
Pero sería cinismo
decir una cosa así.
Los años pasan veloces
y el campo se va dejando,
pues la gente va buscando
lo que le ofrecen mil voces.
Y a mi me da mucha pena.
Por mi tierra y por sus gentes.
Ellos que fueron valientes
para la lucha serena,
no pueden hacerle frente
al hambre, que traicionera,
acecha de una manera
que los hunde tristemente.
Los campos se van secando
y el pueblo se ve vacío.
Triste sino, pueblo mío...
¡que solo te vas quedando!
Porque los niños que ayer
vimos las parvas trillar,
nos hemos ido a luchar
a otros sitios, para ver
si esa comida negada
en esta tierra que amamos,
con nuestro sudor la hallamos
lejos de la tierra amada.
Triste sino, de verdad.
Dejar el hogar querido
para buscar otro nido...
¿no es una calamidad?.
Y aquellas viejas encinas
con sus sombras amorosas...
y las siestas peregrinas,
son como todas las cosas...
Cosas de ayer... ¿olvidadas?
¡OH no! No. A pesar de estar ausentes,
estarán siempre presentes.
Estas cosas tan amadas...
de verdad... ¡siempre serán recordadas!


Hemos llegado otra vez a un punto en el que la gente de mí tierra tiene que salir otra vez en busca de sustento fuera de ella. Lo triste es que hoy ni siquiera queda el consuelo de poderlo encontrarlo lejos de ella como sucedía antaño.


Cuando digo gente de mí tierra, no me refiro solo a la de Extremadura. Todos los españoles son "gente de mí tierra".









miércoles, 10 de febrero de 2010

Cosas de mujeres



Portada y contraportada del libro de poesías de Gonzalo Alonso Sánchez.



Hoy quiero traeros una de las muchas que escribió en serradillano y que siempre gustaron tanto a sus paisanos. Esta simula la riña de dos vecinas por esas cosas que siempre hay entre gente que convive a diario y un día explota y dicen... ¡estas cosas!


Cosas de mujeres
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¿Que me idis del salmoregi
que armarun las tus vedinas?
Tú bien t'habrás enterau
porque te pilla mu encima.
No es comu yo, qu'estoy lejus
y cuandu te lo apesquidas,
ya s'acabau tó el saineti
comu me pasó aquel día,
que cuandu juí, solu queaban
corrillus en las esquinas.
¡Creu que la formarun gorda!
¡Me hubiera gustau oillas!...
Ya ves que eran uña y carni,
y siempri estaban metías
la una, pa en cá la otra
criticandu a las vedinas,
dali que dali a la lengua
y sin jadel ná en tó el día.
Era comu muchu extremu,
y esu, ya se suponía
qu'estas tenían que acabal
desollándusi ellas mismas.

-¡Calla! ¡Déjamí contalti,
que aquellu jué casu e risa!
Yo no se comu empezarun,
peru m'asomé al oillas
idilsi unus dicharachus
que yo,  jahta me creía
que s'agarraban del moñu;
porque la gorda, la idia
a la otra: "¡Sanguijuela!...
¡que ya me tienis mu frita!
¡Guarra! ¡Lávati esa cara
que la tienis percuía!"

-¡Sal aquí que si t'agarru
te voy a jadel papilla!

-¡Mira tú (la idia la otra)
la flamencona! Creía
qu'era la reina d'España,
y pa esu no tenía
que agolel tantu a cochambri
comu agüeli to lol días.

-¡Anda allá so gordinflona
que na mas tienis barriga!

-¡Mira la mosquita muerta,
si paici una lagartija
que si la pisu la aplastu!
¡Si tié la jeta de avispa
y el colol del paludismu!...
Perdona que te lo diga
peru yo se que te he vistu
pintalti toitus los días
lo mismitu que una mona...
(A tó estu, salta la chica).

-Madre, se lo diga prontu
antis qu'ella mos lo diga!

-Peru... si es que no m'acuerdu...
¿Que es lo que tengu que idilla?

-Aquellu que usté me dihu
que se lo diri'algún día.
Se lo diga usté ahora mesmu...
¡que s'enterin las vedinas!

-¿Cual era... ¡Ahhhhh!
¡ya m'acuerdu!...
si en la lengua lo tenía...
¡ahora mesmu se lo espetu!
"Tu que tantu vas a misa
a dalti golpis de pechu
y a tomal agua bendita,
tengu que idilti una cosa:
Tu eris una femenina".

-¡Peru...! ¿que me idi la bruja?
¡Válgami Dios, madre mía!
¡Soy una mujel honrá!
¡mas que tú y que la tú hija!
¡que levantais esus falsus
porque me teneis envidia!

La rechinarun los dientis
y cayó patas arriba.
Toitas s'arremolinarun
y allí naidi s'entendía:
-¡Correl a llamal al méicu
y que se venga enseguía!
Que traiga los achiperris
pa jadella una sangría,
polque ya está boqueandu
y tié las manus mú frías.

-Peru yo no apesquidé
polque sería "femenina".

-¡Pos no será ná de buenu!
Y algu de verdá tendría.
Cuandu la otra lo diju...
¡Alguna cosa sabría!
Y si la dió aquel perrengui...
¡Sabi Dios lo que sería!

Gozalo Alonso.
De su libro Poesías completas de Gonzalo Alonso. Publicado en agosto de 1994




martes, 9 de febrero de 2010

Descansa en Paz Celia

Un adiós entrañable a CELIA RIVERA GUTIERREZ.


Entre un bosque de cantares
de bella policromía
semejante a un arco iris,
sentí como una caricia
cuando leí fascinado
la sencillez de tus rimas:

Tan breves... tan elocuentes...
tan melódicas... tan rítmicas...
tan llenas de sentimientos...
que parece que palpitan
y entre suspiros remedan
el susurro de la brisa.

He faltado del blog unos días y al abrirlo me encuentro a través de un comentario de Safiro la noticia de que una persona entrañable, Celia Rivera Gutiérrez, a la cual he seguido durante el poco tiempo que llevo en este mundo de Internet ha muerto. El Domingo 7 de Febrero a las 13'30 horas emprendió el viaje para encontrarse con Aquel que puede decidir sobre nosotros. Adios amiga mía.

Si quereis dejar vuestro último adiós para ella os dejo el link de su blog:
http://rosadeojostiernos.blogspot.com/

Recuerdo la última entrada en su blog  "Érase que se era" el día 9 de Enero pasado titulada: "Un viaje..." en la que casi se puede decir que se despidió de tod@s cuant@s la seguíamos, aun cuando en ese momento no lo sabíamos. Allí nos contaba medio en serio medio en broma que había tenido un problema con su corazón y que los médicos le daban muy pocas opciones, y se despedía con estas palabras que son como he dicho antes una despedida de su gran corazón hacia nosotr@s:


"Sea lo que sea les doy un saludo a quienes me han acompañado en este trayecto de vida en cualquier faceta de la misma, donde he aprendido tanto de cada persona que espero que ese aprendizaje no se pierda jamás en la eternidad, encuéntreme donde me encuentre.
Así mis queridos amigos, sí no me ven por estos lares será que me tocó dormir, o que estoy tratando de no dormirme. Y si nos vemos, simplemente habrá sido un receso en nuestros encuentros, sean literarios, amistosos, afectivos, o simplemente de sentirnos como lo que somos ¡seres humanos!
Por lo pronto seguiré recorriendo corredores de seres de blancos y almas contritas que se apoyan en una esperanza para vivir cada día su vida con mayor calidad.

Un abrazo para todos con mi cariño de siempre."





Celia Rivera Gutiérrez



DESCANSA EN PAZ CELIA


Para ella quiero traer hoy un poema de mí querido paisano Gonzalo Alonso Sánchez, titulado:

Última  despedida
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Quisiera deslizarme por la vida
sin llamar la atención; sencillamente,
pisando de puntillas, suavemente,
como sombra que pasa inadvertida.
Y al llegar al final, la despedida
lo más breve posible: Solamente
estrecharos las manos fuertemente
sin hablar, con el alma dolorida.
Y teniendo los ojos anegados,
sin romper a llorar, comprenderemos
que el momento fatal, nos ha llegado
Transidos de dolor nos miraremos
sin decirnos adiós, pero aliviados,
al pensar que... ¡en el Cielo nos veremos!
.......................
(Gonzalo Alonso Sánchez)



Así lo espero Celia. Ve abriendo un blog celestial donde puedas dejar entre nubes de algodón ese caudal inmenso de tu poesía. Escríbelas y espéranos hasta que un día... cuando Dios quiera, pasemos tus amig@s a leerlas.


...................



jueves, 4 de febrero de 2010

Décimas a un poeta serradillano


Décimas a un poeta serradillano
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A veces una oración
y otras veces unas glosas,
resultan igual de hermosas
si las dicta el corazón;
porque muchas veces son
los versos como oraciones
que calman las desazones
con la misma fe y amor,
que esa oración que el dolor
arranca a los corazones.

Por eso es que vengo a orar
de forma respetuosa;
mas no esperéis otra cosa
en mi forma de rimar,
que una forma de rezar
con amor, con sencillez
y la esperanza, tal vez
de ensalzar humildemente
ese corazón valiente
que fue su honra y su prez.

Porque yo en mis versos quiero
rezar, tan solo rezar
por un hombre singular
que supo andar el sendero
con coraje verdadero.
Y aunque escritos con fervor,
nunca tendrán mas valor
que el canto de los gorriones,
para aquellos corazones
que oyeron a un ruiseñor.

El cantó a nuestros lugares
con esa filosofía
del que escucha cada día
el viento entre los pinares
y en los pardos encinares
el arrullo melodioso...
rítmico... lento... precioso,
de la tórtola campera
que canta en la primavera
su sentimiento amoroso.

Sus pupilas siempre llenas
con el quehacer cotidiano,
buscaron el lado humano
que se esconde entre las penas;
cantó a las duras faenas,
cantó al placer de vivir,
porque vivir es sentir
todo lo que se ha vivido
y es esperar prevenido
por si tienes que partir.

Cantó a su tierra querida
a la inquietud que llenaba
a esa gente a la que amaba;
cantó su forma de vida
de una manera sentida
porque también la vivió;
cantó todo lo que amó
con esa sana alegría
que da la sabiduría
de aquel que lo conoció.

Yo he escuchado su cantar
suavemente en mis oídos,
porque sus versos sentidos
hacen mi alma soñar;
por eso, quiero rezar
y recordar su poesía.
Fue un ruiseñor; yo diría
que reflejó en sus tonadas
el sol en las alboradas
al amanecer del día.

El sentir noble y callado
de su tierra y de sus gentes,
de los que estamos ausentes,
de su Cristo bienamado,
de todo lo que ha forjado
ese espíritu tan llano
del que se sentía ufano;
ese espíritu bravío
que es la casta y señorío
del hombre serradillano.
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Se llamó Gonzalo Alonso Sánchez.  Él escribió como nadie el sentir de la gente de mí pueblo. De sus costumbres, de sus amores, de sus faenas agrícolas, de sus afanes y de la dureza de la vida en el campo. Pero también del amor, de los hijos algo que conocía muy bien pues tuvo 12. Compuso muchos poemas sin preocuparse donde los escribía, simplemente le venía a la mente la inspiración y el la escribía.
Después de su muerte, un amigo común, José Maria Real Antón, recopiló sus poemas y los editó en un libro. Fue a tiempo, porque los tenía como he dicho repartidos por los albaranes y las facturas de una pequeña tienda de comestibles que tenía. Tal vez se hayan perdido muchos, pero al menos se han recuperado varios cientos. Un día publicaré alguno de ellos en este rincón de Pensamientos con rima.












 

miércoles, 27 de enero de 2010

Déjame dormir, mamá

Diputada ejerciendo su muy digna profesíón, entregada a ella con alma y corazón

Foto recogida en la Red. Si alguien cree que es suya, que lo diga y la retiro enseguida



¡¡¡Déjame dormir, mamá!!!
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Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta.



Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.



Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche.



Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!



Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.



Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.



Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.



Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.



Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso.
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!



Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!











Fray Junípero Serra (1713 - 1784) Religioso franciscano español.


Pensad que fue escrito por este franciscano alrededor del 1750 y valorad su vigencia. Una miserable casta que no nos representa a nadie excepto a su partido, a su bolsillo y a ellos mismos. No tienen ideas, no tienen creencias, solamente son "bolsillos".