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domingo, 14 de marzo de 2010

Cuando palpita el amor

Rebuscando entre mis viejos poemas encontré este que escribí hace... la tira.  Ahí os lo dejo


La Foto es de la red.  Si alguien tiene derechos sobre ella la retiro.





Cuando palpita el amor
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La vi mirar a mi hijo
y vi como sonreía.
Vi en su cara reflejado
el mismo amor que sentía
la madre que me dio el ser;
la misma sana alegría,
la ilusión, la vanidad,
el gozo que la subía
del corazón a los ojos
cuando a sus hijos mecía,
y mis lágrimas brotaron
con esa melancolía
que convierte los recuerdos
en infinita alegría.
Vi el amor apasionado
de la madre por su hijo
y vi... feliz, sonriente,
aquel pequeño amasijo
de carnecita rosada
que la miraba muy fijo.
Es el instinto, me dije;
es el amor que palpita,
el la mira y no la ve,
pero solo necesita
escuchar su dulce voz...
¡y mira como se agita!
Cuanto amor hay escondido
en esas tiernas miradas,
en esas tenues caricias
tan dulces, tan sosegadas.
Y esto es sangre de mi sangre,
esa pequeña azucena,
es amor de aquel amor
que brotando de mis venas,
halló en su madre la vida
y se llevó nuestras penas.
La miro como sonríe
y con un dedo en los labios
me está pidiendo silencio...
que permanezca callado...
que está mi niño dormido...
que le bese muy despacio;
y yo me inclino a mirarle,
le doy un beso temblando,
y le dejo en su carita
la caricia de mis labios...
y una lágrima rebelde
que se me escapó rodando.





viernes, 5 de marzo de 2010

Orgullo serradillano


 












Retablo del Cristo de la Victoria. (Tomada en la red)




la misma pero tomada antes de traspasar la cancela.
Esto es lo que vemos desde la entrada.


 Orgullo serradillano
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Hay veces en que la vida
sin saber porqué razón,
se torna triste... aburrida...
como falta de ilusión.
Así, sin saber porqué,
muchas veces me he sentido,
pensando que acaso fue
un mal sueño lo vivido.
Y un día que por mi mente
estas ideas pasaron,
mis pasos... ¡algo inconsciente!
hasta el Cristo me llevaron.
A travesé la cancela
y me dejó impresionado
la quietud que sobrevuela
este recinto sagrado.
¡Que soledad se respira!
¡Que inefable sensación!
El alma extasiada mira
al Cristo con devoción.
Y mis ojos aun cegados
por el contraste de luz,
se posaron admirados
en el Cristo y en su Cruz.
Nadie el silencio quebraba
que invadía el santuario.
Nadie había... todo estaba
silencioso... solitario.
Por la rítmica cadencia
sutil de un soplo volando,
pude intuir la presencia
de las monjitas rezando.
Noté como se encogía
mi espíritu impresionado.
¡Dios! ¡Que angustia… y que alegría!
¡Me sentía trastornado!
A este Cristo siendo niño
mi madre me enseñó a amar.
Mi cariño es su cariño…
¡Y no es fácil de olvidar!
Aquí de nuevo llegaba
tras muchas vicisitudes
y en el alma no llevaba
mas que inicuas inquietudes.
Las cosas del día a día…
estúpidas desazones
que muerden como jauría
rabiosa los corazones.
Avancé pausadamente
hasta la verja central
pensando que es imponente...
grande... sobrenatural...
Un cuerpo todo llagado
tinto en fresca sangre roja...
Un milagro recreado
por las manos de Rioja.
Solo se puede entender
perfección tan exquisita,
si piensas que pudo ser
un regalo a esa bendita
mujer que llena de amor,
confió en la voluntad
de Dios. Solo su fervor
logró que fuera verdad
plasmada sobre madera
obra tan excelsa y bella,
y un día nos la trajera
para rezar ante ella.
¿Pecaré de presunción?
Como buen serradillano,
me exalta la devoción
y pecar... es tan humano…
Que a veces, sin darnos cuenta,
es tan hondo el sentimiento
que en el fondo nos alienta...
que nos llena el pensamiento.
Y sin saber la razón
ni el ansia que lo provoca,
orgulloso el corazón
se escapa por nuestra boca.
Divago. Mas ese día,
bajando al suelo mis ojos,
al Cristo yo le pedía
perdón postrado de hinojos.




Su cara es impresionante.

Como lo es su espalda llagada.


 (Foto tomada cuando se restauró la imagen).




Siempre ha sido nuestro guía. Siempre ha sido el depositario del amor de los serradillanos. Siempre hemos tenido y siempre tendremos depositada en Él nuestras esperanzas y nuestra Fé.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El expediente de la viga.


No se si esta historia es verdad. Me la envió un amigo por e-mail el otro día, pero como me ha parecido curiosa y simpática (simpática por el tiempo transcurrido: es del 1700 y pico) aquí os la presento a ver que opinais. Sí os digo, que si no la quereis leer, no la leais, pero si lo haceis, leedla completa, solo así sereis objetivos al calificarla. Para mí opino que es muy buena.






EL EXPEDIENTE DE LA VIGA


Vamos a transcríbir aquí un informe realizado en una revis¬ta de Ohanes del año 1.944 llamada ALETEOS en su número 7. El informe está copiado íntegramente, excepto su parte final por carecer de interés desde nuestro punto de vista. Decía ALETEOS:



En los últímos dias del pasado año 1943, rebuscando entre los papeles del archivo municipal de este pueblo, hicimos un asombroso descubrimiento. Se trataba de un expediente del año 1734, y que transferimos íntegro:


Decía así:


Tengo el honor de poner en su conocimiento la inquietud que me produce ver la viga que media la clase que regento, pues está partida por medio, por lo cual el tejado ha cedido y ha formado una especie de embudo que recoge las aguas de las lluvias y las deja caer a chorro tieso sobre mi mesa de trabajo, mojándome los papeles y haciéndome coger unos dolores reumáticos que no me dejan mantenerme derecho.

En fin, señor Alcalde, espero de su amabilidad ponga coto a esto si no quiere que ocurra alguna desgracia con los niños y con su maestro, éste su muy seguro servidor. Dios guarde a Vd muchos años


Ohanes, 15 de marzo de 1734.


El maestro Zenón Garrido




Sr Alcalde de Ohanes de las Alpuxarras


"Recibo con gran extrañeza el oficio que ha tenido a bien dirigirme y me apresuro a contestarle. Es cosa rara que los Agentes de mi autoridad no me hayan dado cuenta de nada referente a la viga, y es más, pongo en duda que se encuentre en esas condíciones, pues según me informa el Tio Sarmiento no hará sesenta años que se puso, y no creo una vez dadas esas explicaciones, que no tengo por qué, paso a decirle que eso no son más que excusas y pretextos para no dar golpe. En cuanto a lo de los papeles que se le mojan y el reúma que se le avecina, pueda muy bien guardárselos, aquéllos en el cajón o en casa, y éste yendo a la escuela con una manta. No obstante lo que antecede, enviaré uno de estos dias alguno de mis subordinados que mire lo que hay de eso. Y ojo, que su engaño le estaría estar otros seis años sin cobrar los 500 reales de su sueldo.

Dios guarde a Vd muchos años

Ohanes 28 de noviembre de 1734.

El Alcalde Bartolomé Zancajo.


Sr maestro de primeras letras de esta villa de Ohanes de las Alpuxarras

"Tengo el honor de acusar recibo a su atento oficio de ayer donde tiene a bien poner en duda el estado de la viga. Desde mi oficio anterior, Sr. Alcalde, hace unos ocho meses, pasaron las lluvias del invierno; y yo siempre mirando la viga, con la inquietud consiguiente: ¿caerá?, ¿no caerá? Y así un día y otro, como el en vez de una viga fuera una margarita. Si Vd. no cree lo que le estoy diciendo, puede mandar dos personas peritas, o venir Vd. mismo dando un paseito, si no le cuesta mucha molestia, que yo no le engaño, mas para darle una idea del estado de mi clase me permito acompañarle un dibujo, tomado del natural, que le dará una estampa real de ella. Y de lo del sueldo, no creo que se atreva a tocar los quinientos reales, porque ya sabe Vd. lo que dice el refrán "Al cajón ni..."


En fin, Sr. Alcalde, Dios le guarde muchos años de los efectos de la viga.



Ohanes de las Alpuxarras a 29 de noviembre de 1734.¬


El Maestro. Zenón Garrido (firmado y rubricado).







Señor Alcalde de Ohanes de las Alpuxarras. Partido de Uxíxar.Reino de Granada.



Acuso recibo de su oficío del 29 de noviembre. del pasado año y me parece excesiva tanta machaconería, en el asunto de la viga. Sepa el Sr. Maestro , que si no le conviene la escuela puede píllar el camino e irse a otro sitio, que aquí para lo que enseña, falta no hace. ¿Qué le importa a estas gentes, ni a nadie, dónde está Marte, ni las vueltas que da la luna, ni que cuatro por seis son veintisiete ni que Miguel de Cervantes descubrió las Américas? Para coger un mancaje basta y sobra con tener fuerzas para ello No obstante, como soy amante de la curtura (sic) y no que digan que he echao (sic) al Maestro y que no lo trato como se debe, nombraré una comisión que informe sobre el asunto de la viga, y si resulta que Vd. me ha engañao, sa caido (sic).


Dios guarde a V. muchos años.


Ohanes de las Alpuxarras a 15 de octubre de 1735,


El Alcalde, Bartolomé Zancajo (firmado y rubricado)


Sr maestro de primeras Letras Localidad".







INFORME DE LOS PERITOS
"Antonio Fuentes Barranco y Juan González, maestros Albañiles graduados de la villa de Ohanes de la Alpuxarra, INFORMAN:

Que personados en el sitio denominado u llamado, sea con perdón, la Escuela de este lugar, a las doce de mañana del día 15 de mayo de 1736, acompañados por el Escribano de este Ayuntamiento, y mandados por el Sr alcalde, opinamos, pensamos, que la viga que ocupa el centro de la clase, aula o sala, que por estos tres nombres se le denomina o circunscribe, que la dicha viga no se haya movido, sólo que ha bajao cosa de diez o doce deos, sólo caer, pero nunca juntarse con el suelo aplastando a los que coja dentro. Pero como quiera que la madera es un cuerpo astilloso, tiene que crujir antes de pegar el golpazo dando tiempo a que se salven por lo menos siete u ocho, todo lo cual, y puesta la mano en el corazón y en conciencia, decimos, que el peligro que ofrece la aludida viga es un peligro leve, o sea de poca trascendencia. Todo lo cual firmamos y no sellamos, por no tener sello en Ohanes a la fecha arriba indicada..


Antonio Fuentes y Juan González (firmado y rubricado).


"Don Celedonío González-García, Escribano de la villa de Ohanes de las Alpuxarras, partido de Uxixar, reyno de Granada

DIGO, declaro y doy fe, de cuanto en esta información del Maestro de primeras letras de esta localidad, sobre una viga que dice el primero al Sr Alcalde, o sea al segundo, está partida en el techo de su clase. Mi informe imparcial, desapasionado y verídico, como corresponde a mi profesión, es el siguiente: Si la viga cae y amenaza peligro, puede ocurrir:

a) Que mate al maestro, en cuyo caso esta digna Corporación se ahorraría los quinientos reales que le paga.
b) Que matase a los niños en cuyo caso sobraba el Maestro.
c) Que matase a los niños y al Maestro ocurriendo en este caso, como suele decirse, que se mataban dos pájaros de un tiro.
d) Que no matase a nadie, en cuyo supuesto no hay por qué alarmarse.


Examinados en derecho las causas y efectos que anteceden, emito este informe, honrado y leal, cumpliendo con ello un deber de conciencia.

En Ohanes de las Alpuxarras a 15 de mayo de 1736.


Celedonio Gronzález García (firmado y rubricado).
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Hasta aquí el famoso expediente, que, deteriorado hasta lo indecible, no nos permitía descifrar sus últimas páginas. Pero nosotros, infatigables investigadores. como hemos dicho al principio, continuamos la búsqueda de todo cuanto se relacionase con este asunto, y en otro legajo del Archivo Municipal, encontramos este otro documento, que a continuación transcribimos, y que aclara, en un todo, cómo terminó el asunto de la viga. Decía así:



"Yo, don Joseph Sancho Mengíbar, Cronista ofícial de la villa de Ohanes de las Alpuxarras, declaro por mi honor ser ciertos los hechos que a continuación describo, para que de ellos quede constancia en el Histórico Archivo de esta villa, lamentando que la índole de los mismos ponga un hito trágico en los bucólicos anales de este pueblo. El día catorce de octubre, del año de Nuestro Señor Jesucristo de míl setecientos cuarenta, siendo Alcalde de esta villa don Bartolomé Zancajo y Zancajo, y siendo las doce de su mañana, se hundió el techo del salón de la Escuela de esta localidad, pereciendo en el siniestro, el señor Maestro de primeras letras, don Zenón Garrido Marín y los catorce niños que en aquellos momentos daban su clase. Después de laboriosos trabajos, fueron extraídos de entre los escombros, los restos de las víctimas y trasladados al Depósito del Cementerio Municipal, acompañados del pueblo en masa, que era partícipe por entero del dolor que significaba tal catástrofe, ya que todos, más o menos directamente, les alcanzaba, dado el número tan elevado de inmolados en aras de la cultura.


Abierto el oportuno expediente, se ha podido comprobar que por parte de la Autoridad competente se tomaban periódicamente todas las medidas encaminadas a velar por el buen funcionamiento del sagrado recinto; y como prueba concluyente, se presentó un Expediente, incoado al efecto, en que dos peritos albañiles y el Ilustre Escribano de esta villa, informaban sobre el buen estado del local, en fecha muy próxima al suceso, ya que los informes datan del día 15 de mayo de 1736; quedando plenamente demostrado que únicamente un accidente fortuito fue el responsable del hundimiento a que hemos hecho referencia.


Y para que quede constancia, lo redacto y lo firmo en Ohanes de las Alpuxarras a quince de diciembre de mil setecientos cuarenta.


Joseph Sancho.
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Como diría un castizo... ¡Casi ná! El tema de la política y el de los políticos viene por lo que se ve de largo y no tiene arreglo. Menudas tienen... ¡las que botan!  ¡Ahi es ná!

jueves, 25 de febrero de 2010

Una imagen vale mas que mil palabras


¡¡¡Lee esta camiseta!!!



¡¡¡Buscar una cura antes que


crezcan mís tetitas!!!







Una pequeña solicitud:



Todo lo que se pide es mantenerlo circulando







Todo lo que se pide es mantenerlo circulando. Aunque sea a una sola persona más...



En memoria de las que han muerto por el cáncer o siguen viviendo con él..



Una vela no se pierde por iluminar otra.



Por favor mantén la vela encendida!!!



martes, 16 de febrero de 2010

Recordando a mí tierra


Recordando a mi tierra



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En aquellos montes de viejas encinas
que pueblan la tierra donde yo nací,
entre verdes valles, suaves colinas
y alegres arroyos amados por mi,
viven encerrados recuerdos hermosos,
grandes aventuras, sueños caprichosos.
Aromas de flores con sueños de amor.
Recuerdos soñados con tanta dulzura
que llenan el alma de un dulce sabor,
porque las vivimos con tanta ternura,
que dejaron posos en el corazón
de bella armonía, de luz, de ilusión.
Esos juncos verdes cubriendo la orilla
del pequeño arroyo de agua cristalina,
eran el descanso de nuestra cuadrilla.
A la sombra grande de la vieja encina
bajo el sol ardiente nos daban frescor
y el rumor del agua un dulce sopor.
Y a la sombra grande de la vieja encina,
llegaba el descanso aún sin darnos cuenta.
El rumor del agua limpia, cristalina,
sonando incansable, y el sol que calienta...
Se paraba el juego y la misma vida
se quedaba mansa, como detenida.
Que tardes aquellas... y que lindas siestas;
que dulces, que frescas, que sabor tenían.
Eran el preludio que antes de las fiestas
los días de Agosto ya nos ofrecían.
Y poquito a poco se estaba notando
que acortaba el día e iba refrescando.
Y allá en el Ejido junto al viejo charco
y entre las hacinas... siempre trajinando,
se ven labradores. Como un viejo barco,
subidos al trillo girando y girando
detrás de las yuntas, cantando sin gana
para echar del cuerpo la "perra" galbana.
Ya no queda mucho. Las eras se acaban.
la mies recogida que el "sobrado" llena
es el pan sabroso que esperando estaban.
Con ello se acaba la larga cadena
de duras labores, de sudor honrado,
que con ese grano... ¿queda compensado?
Y los chavalillos jugando en la era
subiéndose al trillo con algarabía,
bajo la mirada a veces severa
del hombre que trilla; había alegría
brillando en sus ojos. Cuando era pequeño...
¡el también lo hacia! se dice risueño.
Serán el mañana; la sana esperanza
de que las paneras del viejo "sobrado"
seguirán repletas con tanta pujanza
y el mismo cariño con que se han llenado
un año tras otro hace muchos años;
trabajando duro, con muchos redaños.
Eso le enseñaron sus padres a el;
y eso le dejaron cuando se murieron:
Trabajar con ganas dejando la piel,
criar a los hijos como ellos lo hicieron.
Ser justo y honrado... un hombre de bien.
Y amigo de todos... ¡de rezar también!
Por eso sonríe cuando mira a un niño.
Porque es el reflejo de sus ilusiones;
por eso los trata con tanto cariño
y los sube al trillo. Bonitas lecciones
para los chavales, que un día ser n
el nuevo relevo que almacene el pan.
Ya llegan las fiestas. Se nota el ambiente.
El pueblo está lleno hasta rebosar.
Es tanto el cariño de esta buena gente,
que vienen gozosos aquí a disfrutar
un año tras otro. Las penas al aire.
Al Santo bendito... ¿quien le hace un desaire?
Vienen vendedores con mil chucherías.
Caramelos, dulces, piñones, turrón;
y venden juguetes y mil monerías
que compran los niños con gran ilusión.
Una vez al año, pueden derrochar
lo que en todo el año supieron guardar.
Dura era la vida de los campesinos.
Trabajar sin tasa sin saber siquiera
si querrá la tierra o acaso el destino
que llueva o que nieve, mientras el espera
que pasen los meses viendo como grana
la siembra que luego será pan mañana.
Y por eso rezan todas estas gentes.
Son gentes humildes que van poco a misa
y a pesar de todo, son los mas creyentes,
porque van cumpliendo de forma precisa
todos los preceptos que manda el Señor
sin ninguna duda que mengüe su amor.
Y en aquella sierra que el pueblo, celosa,
protege con mimo como madre buena,
está en lo mas alto mirando amorosa
una cruz de piedra. Cosa mas serena
no se encontrará; igual que un gigante
nuestra cruz del siglo está vigilante.


Todas estas cosas, están escondidas
entre las encinas. En aquellas tierras
de lomas suaves, de vegas queridas,
que vieron un día de niños las guerras
y las dulces siestas bajo las encinas
y correr las aguas limpias, cristalinas...


Así era mi tierra y así eran sus gentes;
atentas, amables, siempre cariñosas
y siempre ayudando... siempre diligentes;
pero el tiempo a veces... ¿no cambia las cosas?
Pensando todo esto, hoy he recordado
una redondilla de Antonio Machado:
( ¿Siglo nuevo? ¿Todavía
llamea la misma fragua?
¿corre todavía el agua
por los cauces que tenía? )

Quisiera decir que si.
Que todo sigue lo mismo.
Pero sería cinismo
decir una cosa así.
Los años pasan veloces
y el campo se va dejando,
pues la gente va buscando
lo que le ofrecen mil voces.
Y a mi me da mucha pena.
Por mi tierra y por sus gentes.
Ellos que fueron valientes
para la lucha serena,
no pueden hacerle frente
al hambre, que traicionera,
acecha de una manera
que los hunde tristemente.
Los campos se van secando
y el pueblo se ve vacío.
Triste sino, pueblo mío...
¡que solo te vas quedando!
Porque los niños que ayer
vimos las parvas trillar,
nos hemos ido a luchar
a otros sitios, para ver
si esa comida negada
en esta tierra que amamos,
con nuestro sudor la hallamos
lejos de la tierra amada.
Triste sino, de verdad.
Dejar el hogar querido
para buscar otro nido...
¿no es una calamidad?.
Y aquellas viejas encinas
con sus sombras amorosas...
y las siestas peregrinas,
son como todas las cosas...
Cosas de ayer... ¿olvidadas?
¡OH no! No. A pesar de estar ausentes,
estarán siempre presentes.
Estas cosas tan amadas...
de verdad... ¡siempre serán recordadas!


Hemos llegado otra vez a un punto en el que la gente de mí tierra tiene que salir otra vez en busca de sustento fuera de ella. Lo triste es que hoy ni siquiera queda el consuelo de poderlo encontrarlo lejos de ella como sucedía antaño.


Cuando digo gente de mí tierra, no me refiro solo a la de Extremadura. Todos los españoles son "gente de mí tierra".