Retablo del Cristo de la Victoria. (Tomada en la red)
la misma pero tomada antes de traspasar la cancela.
Esto es lo que vemos desde la entrada.
Orgullo serradillano
_________________________________
___________________________
_____________________
Hay veces en que la vida
sin saber porqué razón,
se torna triste... aburrida...
como falta de ilusión.
Así, sin saber porqué,
muchas veces me he sentido,
pensando que acaso fue
un mal sueño lo vivido.
Y un día que por mi mente
estas ideas pasaron,
mis pasos... ¡algo inconsciente!
hasta el Cristo me llevaron.
A travesé la cancela
y me dejó impresionado
la quietud que sobrevuela
este recinto sagrado.
¡Que soledad se respira!
¡Que inefable sensación!
El alma extasiada mira
al Cristo con devoción.
Y mis ojos aun cegados
por el contraste de luz,
se posaron admirados
en el Cristo y en su Cruz.
Nadie el silencio quebraba
que invadía el santuario.
Nadie había... todo estaba
silencioso... solitario.
Por la rítmica cadencia
sutil de un soplo volando,
pude intuir la presencia
de las monjitas rezando.
Noté como se encogía
mi espíritu impresionado.
¡Dios! ¡Que angustia… y que alegría!
¡Me sentía trastornado!
A este Cristo siendo niño
mi madre me enseñó a amar.
Mi cariño es su cariño…
¡Y no es fácil de olvidar!
Aquí de nuevo llegaba
tras muchas vicisitudes
y en el alma no llevaba
mas que inicuas inquietudes.
Las cosas del día a día…
estúpidas desazones
que muerden como jauría
rabiosa los corazones.
Avancé pausadamente
hasta la verja central
pensando que es imponente...
grande... sobrenatural...
Un cuerpo todo llagado
tinto en fresca sangre roja...
Un milagro recreado
por las manos de Rioja.
Solo se puede entender
perfección tan exquisita,
si piensas que pudo ser
un regalo a esa bendita
mujer que llena de amor,
confió en la voluntad
de Dios. Solo su fervor
logró que fuera verdad
plasmada sobre madera
obra tan excelsa y bella,
y un día nos la trajera
para rezar ante ella.
¿Pecaré de presunción?
Como buen serradillano,
me exalta la devoción
y pecar... es tan humano…
Que a veces, sin darnos cuenta,
es tan hondo el sentimiento
que en el fondo nos alienta...
que nos llena el pensamiento.
Y sin saber la razón
ni el ansia que lo provoca,
orgulloso el corazón
se escapa por nuestra boca.
Divago. Mas ese día,
bajando al suelo mis ojos,
al Cristo yo le pedía
perdón postrado de hinojos.
Su cara es impresionante.
Como lo es su espalda llagada.
(Foto tomada cuando se restauró la imagen).
Siempre ha sido nuestro guía. Siempre ha sido el depositario del amor de los serradillanos. Siempre hemos tenido y siempre tendremos depositada en Él nuestras esperanzas y nuestra Fé.